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Leonidas Tapia pone las rosas de Ecuador en el buqué de los rusos

Personaje publicado en Revista LÍDERES, el 27 de octubre de 2008

Este empresario cotopaxense  es el mayor importador de rosas ecuatorianas en Rusia. En 1993 empezó con un embarque de 12 cajas y, en la actualidad, recibe 1 500 a la semana.

Recuerda que tres amigos rusos y compañeros de estudios, a quienes había invitado a visitar Ecuador, le abrieron los ojos y le señalaron el camino. Era 1992. Iván Zhitinev, Galina Zhitineva y Dmitri Terejin descubrieron en un supermercado quiteño las rosas ecuatorianas.  
 
En Rusia  se puede ganar mucho  dinero,  pero el costo que hay que pagar por ganarlo es muy alto   
 
Les parecieron bellas, exóticas y baratas. Entonces pensaron: ¿por qué no venderlas en Rusia, donde  obsequiar flores es una cultura?

Así, Leonidas Tapia Acurio (La Esperanza, Pujilí, Cotopaxi, 1964) empezó a recorrer la ruta que conduce al filón que constituye el mercado de flores de Rusia.

No solo lo alcanzó, sino que lo explotó y se posicionó como el mayor importador ecuatoriano de flores para el mercado de este país. Es una suerte de ‘rey’ del dinámico sector, que crece cada año.

¿Cómo empezó la conquista de un mercado que tiene peculiares condiciones?  Comenzó de inmediato, en enero de 1993, en San Petersburgo, cuando recibió el primer embarque de 12 cajas de rosas . El negocio arrancó en la segunda ciudad rusa, donde entonces estudiaba una Maestría en Ingeniería Económica.

Como todo inicio fue duro, recuerda Tapia. Con otros estudiantes ecuatorianos, en particular el  lojano Arturo Silva, quien fue su socio, recorrieron los puestos de ventas de flores de la ex capital de los zares y ofrecieron las rosas andinas.

A Silva le marcó  una realidad: “Había que pagar a los  mafiosos locales para que nos protegieran”, comenta el lojano, quien  es propietario  de Intirosas,  firma  que vende  flores en San Petersburgo.

Pese  a las presiones de las mafias, a finales de 1993 los embarques  subieron a 250 cajas semanales. De esta forma, se inició el  ‘boom’ de las flores ecuatorianas, que poco a poco dejaban de ser exóticas para el consumidor ruso de la era postsoviética, que entonces pagaba  USD 3 por una rosa ecuatoriana. 

Pero llegó el devastador ‘efecto vodka’, en 1998. La crisis económica que golpeó duro a Rusia no solo fue un frenazo para el negocio de las flores, sino que obligó a Tapia a dejar San Petersburgo y a mudarse a Moscú, para empezar de cero.

La reactivación del negocio solo se sintió en el 2003. Ahora, en esta capital, posee dos oficinas con amplias bodegas y camiones para la distribución de las flores  y “una enorme reputación”, según comenta el georgiano Zurav Kirkvelia, uno de los clientes del empresario cotopaxense.

Para el cuencano Patricio Tobar, quien también importa flores a Rusia y tiene su negocio en Moscú, “el éxito de Mosflor se sustenta en el equipo de trabajo de  Tapia, quien es organizado y trabajador”.

En su oficina-depósito de 280 m2 de la calle Michurinskaya, en el suroeste de Moscú, el empresario  recuerda su  aprendizaje  de las especificidades del cambiante mercado de Rusia, entre las que se incluyen las que dictan los clanes mafiosos. “En el rubro gastos,  siempre hay que incluir una suma para eso”, cuenta Tapia, aunque evita abundar en detalles.

Prefiere, en cambio, extenderse en torno al escenario en el cual ha construido su empresa: Moscow Trading Corp. 

Aprendió, por ejemplo, que a los clientes rusos les gustan rosas de tallo largo, de al menos 80 cm, y  de botón ancho, como las que se producen en Ecuador. 

Igualmente, se dio cuenta del potencial del mercado ruso. En un país con  140 millones de potenciales compradores, regalar  rosas  es una arraigada tradición.   Asimismo, supo que un ruso en promedio gasta USD 20 al año en flores, es decir, que entre manos hay un mercado que mueve USD 2 800 millones anuales.

Conocidas las potencialidades, el empresario,  casado con la moscovita Natalia y padre de dos niñas,  se dedicó a construir una red  de clientes y distribuidores en otras ciudades como Yekaterinburgo, Bélgorod, Volgogrado…  Más adelante, la extendió a las ex repúblicas soviéticas de Ucrania y Belarús. Para estar a tono con el medio, cambió su nombre de pila Leonidas por el más ruso Leonid.

Tres lustros después de iniciada  la actividad, de las 12 cajas iniciales a la semana ha pasado a 1 500. En promedio, Mosflor comercializa cada año 30 millones de tallos. Por cada uno de estos, el consumidor final paga al detal  USD 4 en promedio.

Pero Tapia, quien  siempre está pendiente de su celular y cuyo lema es ‘La felicidad  es mi familia’,  siente  que es hora de volver a sus raíces y de abrir negocios en Ecuador. Por ello  invirtió USD 150 000 en la empresa Cereales Andinos, administrada por sus hermanos   Guillermo e Iván Tapia.   Además, compró un cultivo  de rosas de 5 ha  en  Machachi. Eso sí, dos o tres veces al año viaja al Ecuador…

Los negocios

Experiencia.   Tapia tiene 15 años en el mercado de las flores en Rusia  y otras repúblicas de la ex URSS. 
Restaurante.  Los intereses de Tapia en Moscú no solo abarcan las flores. También es propietario del restaurante Conado, que se especializa en comida internacional.

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octubre 28, 2008 Posted by | Emprendedores | | Deja un comentario